lunes, 24 de mayo de 2010

Diego Milito se corona Rey de Europa


BAYERN 0-INTER 2





  • El argentino firmó dos golazos antológicos para batir al Bayern de Múnich.


  • Los bávaros tuvieron la posesión y lo intentaron por todos los medios, pero la defensa del Inter fue un muro impenetrable.

El Bayern de Van Gaal cayó en la trampa de Mourinho, igual que lo hiciera en semifinales el Barça de Guardiola. Los alemanes tuvieron el balón, atacaron una y otra vez, y una y otra vez se estrellaban contra el entramado defensivo del Inter. Y eso que Robben estuvo en tan buen estado de forma como en toda la temporada. La primera ocasión clara para el Bayern la iniciaba el holandés con una buena internada por la banda derecha, pero su pase de la muerte no lo lograba culminar Müller.


Los italianos sabían a lo que jugaban y la primera que tuvieron fue gol. Un envío en largo de Julio César lo cabeceaba Milito para Sneijder, el '10' vio el desmarque del argentino y el Príncipe definía por alto para poner por delante a los 'neroazurri'. Al Bayern entonces le tocaba remar contracorriente y volvió a intentar asaltar la fortaleza del Inter, pero volvió a caer en su telaraña. El trabajo defensivo de los italianos fue increíble: Cambiasso y Zanetti, como pivotes defensivos, no permitían el paso ni de las moscas; Eto'o, condenado al carril diestro, se esforzaba como el que más; y Sneijder y Milito, atentos para algún que otro chispazo. Así no había manera de atravesar esa muralla, y con 0-1 se llegaba al descanso.


En la segunda parte el Bayern pisó el acelerador y a punto estuvo de marcar con dos ocasiones que Julio César desbarató: la primera de ellas un mano a mano que Müller, con todo a su favor, desperdició, y un zurdazo de Robben que buscaba la escuadra, pero encontró con la manopla del meta brasileño.


Y claro, al final, de tanto perdonar, llegó la sentencia del Inter a la contra (¿cómo si no?). El balón le llegaba en el centro del campo a Samuel Eto'o en carrera, el camerunés vio a Milito con hambre de gol en la izquierda y el argentino, tras dejar atrás a Van Buyten con un quiebro (el zaguero aún anda buscando su cadera) batía a Butt con un disparo cruzado impecable. El Bayern metió más artillería en el campo con Klose y Mario Gómez, mientras que Mourinho quitaba a Milito para que se llevara su merecida ovación.


Siguieron intentándolo los de Van Gaal y siguieron estrellándose (la tónica de todo el partido), y los italianos ya se sentían campeones. El árbitro pitó el final y Zanetti alzó la soñada 'Orejuda', la tercera para el Inter de Milán después de 45 años sin llevarse este trofeo, Mourinho miraba orgulloso el coliseo blanco, que ya le espera para la próxima temporada, y Diego Milito que con sus goles se sentía ya no Príncipe, sino Rey de Europa.

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